domingo, julio 18

Otra vez.

Entonces, mis ganas de odiarle se consumieron. Basto mirarle fijamente, observar los pequeños lunares que adornan su faz junto a la incipiente barba que parece escasa entre sus dientes albos y piel morena. Si, basto verle y que me regalara una sonrisa para que mi voz cayera nuevamente rendida a sus pies.

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